Después de llevar más de 30 años en este mundo, ya casi 10 como entrenador, después de haber trabajado en clubs profesionales de este país, en clubs más humildes, he reflexionado muchísimo sobre como se puede llegar a ver a un entrenador, y eso, es una de las paradojas más grandes de este deporte.
El entrenador de fútbol, al igual que de todos los deportes, debe tener muy claro que siempre va a estar SÓLO, en su faceta profesional. Las personas que se acercan a ti cuando estás en posición de éxito, y repito que son sólo en lo profesional, en un 99 % de ocasiones en cuanto se pase a una situación de fracaso ya no estarán o te criticarán y no importa el nivel al que entrenes. El entorno (padres, directivos, medios de comunicación, aficionados, ....) se cree con ese derecho de opinar sobre tu trabajo.
Esto es así. Nosotros, entrenadores, debemos ser muy FUERTES MENTALMENTE, superar el estatus de "amistad por conveniencia", detectarlo y hacer de esa situación algo positivo para nosotros. En este apartado, nuestra familia y amigos verdaderos son fundamentales, son nuestra agua en el desierto, son nuestro refugio, sin ellos nos volveríamos locos entre tanto halago o crítica.
En conclusión, el entrenador no es ni un héreo ni un villano, es una persona que trabaja en lo que más le gusta en esta vida e intenta hacerlo lo mejor posible para conseguir que un grupo humano consiga un éxito que haga feliz a muchas personas, por eso trabajamos, por eso luchamos.
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